domingo, 6 de octubre de 2019

El gasto en la cocina

La cocina es la parte de la casa que más consume. Una vivienda consume una media de 4000 kilovatios al año. De esa cantidad, electrodomésticos como el frigorífico, la vitrocerámica y el lavavajillas se llevan la friolera del treinta por ciento.

Mucha de la culpa de nuestra (alta) factura de la luz es de la cocina. Pero no sólo debemos tener cuidado al cocinar para no gastar mucho, consumir menos electricidad ayuda a proteger el planeta y reducir su huella ecológica.

El gasto en la cocina

Gas o electricidad

Las cocinas más eficientes son las de gas, luego las de inducción y, por último, las vitrocerámicas. Por otro lado, las que más consumen son las eléctricas con resistencia.

Mientras que para calentar un litro de agua de 15 ºC a 90 ºC con una encimera eléctrica son necesarios 0,20 kWh, una placa de inducción usará 0,14 kWh y una de gas solo 0,13 kWh. Por lo tanto, si consumen menos kilovatios/hora, serán más económicas.

Protegiendo el planeta

La vitrocerámica eléctrica es más barata, fácil de limpiar y más segura. Sin embargo, es la más ineficiente, ya que genera mucho calor residual. Por ello, lo mejor para ahorrar dinero es el gas, ya que hay que tener en cuenta que el gas es mucho más económico que la luz.

Las placas de inducción consumen hasta un 20 % menos de energía por lo que serán mucho mejores para el planeta al requerir una menor producción de energía.

Dióxido de carbono

Si lo que buscamos es que se reduzca la emisión de este gas, culpable (entre otras cosas) del cambio climático, la mejor opción  será el gas. En una cocina de gas natural tan solo se emiten unos 200 gramos de CO2 por cada kWh, frente a los 450 gramos que produce la vitrocerámica y los 360 gramos de las placas de inducción.

Mientras que las emisiones de CO2 a la atmósfera de las cocinas de gas se producen durante la quema directa del gas en la cocina, la contaminación en el caso de los fogones que funcionan con electricidad tiene su origen en las centrales térmicas necesarias para generar la energía.

Reducir gasto y emisiones

Para cocinar es más eficiente utilizar los electrodomésticos en el siguiente orden: microondas, cocina con olla a presión y horno.

Es bueno usar un recipiente que sea un poco mayor que el tamaño del fuego ya que aprovechará el calor de la cocina y no se perderá nada, algo que ocurriría si usamos un recipiente menor que el fuego.

Para reducir las emisiones en sistemas que usan la energía eléctrica podemos usar cazuelas con fondo grueso difusor, consiguiendo así una temperatura más igualada en todo el recipiente.

El calor residual de las cocinas eléctricas, excepto las de inducción, también puede se puede aprovechar, por lo que apaga un poco antes el fuego y que se termine de cocinar con él.

El horno es lo que menos hay que usar, así que hazlo sólo cuando sea totalmente necesario. Aquí es importante cocinar varios alimentos a la vez, aprovechar su capacidad al máximo y no precalentar el horno si lo vamos a usar por un tiempo superior a una hora.

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