lunes, 2 de diciembre de 2019

Los antioxidantes vs los radicales libres

Los antioxidantes vs los radicales libres

Los médicos recomiendan una buena alimentación, variada y sana, para que nuestro cuerpo cuente con las defensas necesarias a fin de afrontar cualquier agresión externa y enfermedades. Por ello, elegir los alimentos que vamos a consumir se vuelve una tarea fundamental a la hora de cuidar nuestra salud.
Los antioxidantes son las armas de que dispone nuestro organismo para reforzar el sistema inmunológico y luchar contra los radicales libres*, considerados como enemigos de nuestra salud y responsables del envejecimiento de nuestras células, ya que disminuyen las defensas, producen daño celular con la posibilidad de producir cáncer, arteriosclerosis y determinadas patologías cardiovasculares.
Sin embargo, es pertinente mencionar que los radicales libres también juegan un papel importante en los mecanismos inmunitarios, porque permiten luchar contra bacterias y virus. Además, intervienen en los procesos de producción de energía.
Entonces, a pesar de que los radicales libres son necesarios para el organismo, a veces nos exponemos a determinados factores que hacen que se dé una superproducción difícil de asumir por el cuerpo.
La protección que debemos tener para evitar el aumento de los radicales libres en nuestro organismo es el consumo de antioxidantes naturales, estos retrasan el proceso de envejecimiento combatiendo la degeneración y muerte de las células que provocan los radicales libres.
Incorporar los alimentos antioxidantes en forma diaria nos ayudará a mejorar nuestra calidad de vida, ya que las propiedades y beneficios de las sustancias antioxidantes previenen enfermedades degenerativas y aumentan la expectativa de vida.
Una dieta rica en antioxidantes incluye las vitaminas A, E y C, el Selenio, el Zinc, entre otros nutrientes. Los mejores alimentos naturales antioxidantes con enzimas potentes para nuestra salud son: aguacate, nueces, maíz, aceites vegetales, germen de trigo, cereales, ajo, fresas, frambuesa, arándanos, uva, cerezas, kiwis, ciruelas, pimientos, chiles, zanahorias, tomates, naranjas, papayas, lechuga, té verde, té rojo, cacao, levadura de cerveza, cangrejo, ostras, carne, cebolla, pescado, sardinas, naranjas, coles, calabaza, mostaza, berros, lentejas, garbanzos, cacahuetes, cebolla roja, manzanas, maíz, espinacas, piña, alfalfa germinada, pomelo, limón, aceites de oliva, maíz, girasol, soya o soja, vino tinto, y otros.

Antioxidantes y cáncer
Muchas investigaciones ponen énfasis en llevar dietas adecuadas que sean aliados activos contra el cáncer. Estas dietas parten de enzimas y sustancias antioxidantes de determinados alimentos.

Los antioxidantes vs los radicales libres
  • Evitan la formación de trombos, previniendo de esta forma un accidente cerebro vascular, trombosis venosa profunda, etc.
  • Evitan la agregación plaquetaria, previa a la formación de ateromas, placas que se depositan y pegan en las paredes arteriales, reduciendo el calibre de los vasos sanguíneos.
  • Inhiben la oxidación de las moléculas de colesterol malo, evitando que éstas se depositen sobre las paredes arteriales.
  • Mejoran el metabolismo celular.
  • Mejoran y refuerzan las defensas, evitando la agresión viral o bacteriana sobre el sistema cardíaco.
* Qué son los radicales libres
Son átomos o grupos de átomos que tienen un electrón (e-) desapareado en capacidad de aparearse. Estos radicales recorren nuestro organismo intentando robar un electrón de las moléculas estables, con el fin de alcanzar su estabilidad electroquímica.
Una vez que el radical libre ha conseguido robar el electrón que necesita para aparear su electrón libre, la molécula estable que se lo cede se convierte a su vez en un radical libre, por quedar con un electrón desapareado, iniciándose así una verdadera reacción en cadena que destruye nuestras células.
Los radicales libres son producidos mayormente por contaminantes externos que penetran en nuestro organismo productos de la contaminación atmosférica, el humo del cigarrillo, etc.
Además, el consumo de aceites vegetales hidrogenados tales como la margarina y el consumo de ácidos grasos como los de las grasas de la carne y de la leche también contribuyen al aumento de los radicales libres.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Consejos para una buena digestión

Muchas personas padecen de una mala digestión, las causas más comunes son: por comer en exceso o demasiado rápido, por abusar de alimentos con un gran contenido graso, por llevar un ritmo de vida muy acelerado o por la vida sedentaria, así como por el desgaste de los años.

La solución es simple, solo tienes que adoptar ciertos hábitos y medidas preventivas.

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Consejos para una buena digestión

Consejos para una buena digestión

  • Come y bebe despacio, tranquilamente y masticando bien los alimentos. Evita hablar demasiado mientras comes porque esto ocasiona tragar exceso de aire.
  • Ten una dieta rica en fibra, como: cereales especialmente los integrales; las legumbres sobre todo los guisantes; y las frutas, verduras y hortalizas.
  • La comida debe prolongarse un mínimo de media hora, y deja una pausa entre el primer y segundo plato.
  • No hagas pocas comidas y muy abundantes, mejor realiza ingestas frecuentes y ligeras (cinco o seis al día). Tampoco ingieras comidas excesivamente frías o calientes.
  • Evita el exceso de alimentos muy grasos, limita el consumo de bebidas con gas cuando comes (ya que produce la sensación de hinchazón), elimina el alcohol y tabaco (es necesario porque aumentan la acidez del estómago), así como el café negro que irrita las paredes del estómago.
  • Bebe la mayor cantidad de agua posible durante el día (2 litros), antes y después pero no durante la comida.
  • La cena deben ser lo más ligera posible y espera alrededor de 1 hora antes de acostarte.
  • Realiza ejercicio periódicamente.

viernes, 18 de octubre de 2019

El futuro en la cocina

Hoy en día existen aparatos,como Alexa, capaces de conectar la música o programar el despertador. Aunque parezca mentira, dentro de unos años, este tipo de aparatos eléctricos funcionarán de tal manera que, simplemente con una orden vocal, un robot de cocina hará aquello que le pidamos. Esta será uno de los cambios y avances que se darán en las cocinas en los años que vienen.

El futuro en la cocina

La cocina gana espacio

Si bien es cierto que hasta ahora la cocina era uno de los espacios más pequeños de la casa, actualmente, y pese a que las casas van reduciendo su tamaño, las cocinas cada vez son más grandes. Se unirán al salón creando un amplio espacio donde se desarrollará la vida en familia.

Aunque el gas natural es más económico que la electricidad, es cierto que las cocinas eléctricas le ganarán la partida al gas ya que la totalidad de aparatos de la cocina del futuro serán eléctricos.

Aparatos que trabajan por nosotros

La Thermomix, ese gran invento que nos solucionó la vida, pasará a mejor vida dejando paso a robots de cocina mucho más avanzados, que funcionaran con simples órdenes vocales. Neveras que hacen la compra, encimeras que son tables, hornos que se encienden a través del móvil. El Internet de las cosas llegará a la cocina y nos permitirá controlarlo todo a través de nuestro móvil y sin estar en casa.

Además, en vistas a la sostenibilidad y la reducción de gastos, todos estos aparatos serán eficientes y consumirán menos por lo que, por fin, podremos ver cómo la factura de luz disminuye.

Cocinas solares

En la línea de la eficiencia y la sostenibilidad se está trabajando con una cocina que funcione con energía solar. Podrá alimentar a una familia de cinco miembros con tecnología solar y otro sistema de calefacción eléctrico solar por la noche, cuando esté nublado o si llueve mucho.

Impresoras de comida

Puede que sea lo más increíble de este artículo, pero es ya una realidad. Aunque por ahora solo se ha conseguido imprimir unos ñoquis, en el futuro se dice que se podrá imprimir todo tipo de comida.

Además, todos estos aparatos estarán conectados a las Redes Sociales para que podamos compartir aquello que cocinemos.

domingo, 6 de octubre de 2019

El gasto en la cocina


La cocina es la parte de la casa que más consume. Una vivienda consume una media de 4000 kilovatios al año. De esa cantidad, electrodomésticos como el frigorífico, la vitrocerámica y el lavavajillas se llevan la friolera del treinta por ciento.

Mucha de la culpa de nuestra (alta) factura de la luz es de la cocina. Pero no sólo debemos tener cuidado al cocinar para no gastar mucho, consumir menos electricidad ayuda a proteger el planeta y reducir su huella ecológica.

El gasto en la cocina

Gas o electricidad

Las cocinas más eficientes son las de gas, luego las de inducción y, por último, las vitrocerámicas. Por otro lado, las que más consumen son las eléctricas con resistencia.

Mientras que para calentar un litro de agua de 15 ºC a 90 ºC con una encimera eléctrica son necesarios 0,20 kWh, una placa de inducción usará 0,14 kWh y una de gas solo 0,13 kWh. Por lo tanto, si consumen menos kilovatios/hora, serán más económicas.

Protegiendo el planeta

La vitrocerámica eléctrica es más barata, fácil de limpiar y más segura. Sin embargo, es la más ineficiente, ya que genera mucho calor residual. Por ello, lo mejor para ahorrar dinero es el gas, ya que hay que tener en cuenta que el gas es mucho más económico que la luz.

Las placas de inducción consumen hasta un 20 % menos de energía por lo que serán mucho mejores para el planeta al requerir una menor producción de energía.

Dióxido de carbono

Si lo que buscamos es que se reduzca la emisión de este gas, culpable (entre otras cosas) del cambio climático, la mejor opción  será el gas. En una cocina de gas natural tan solo se emiten unos 200 gramos de CO2 por cada kWh, frente a los 450 gramos que produce la vitrocerámica y los 360 gramos de las placas de inducción.

Mientras que las emisiones de CO2 a la atmósfera de las cocinas de gas se producen durante la quema directa del gas en la cocina, la contaminación en el caso de los fogones que funcionan con electricidad tiene su origen en las centrales térmicas necesarias para generar la energía.

Reducir gasto y emisiones

Para cocinar es más eficiente utilizar los electrodomésticos en el siguiente orden: microondas, cocina con olla a presión y horno.

Es bueno usar un recipiente que sea un poco mayor que el tamaño del fuego ya que aprovechará el calor de la cocina y no se perderá nada, algo que ocurriría si usamos un recipiente menor que el fuego.

Para reducir las emisiones en sistemas que usan la energía eléctrica podemos usar cazuelas con fondo grueso difusor, consiguiendo así una temperatura más igualada en todo el recipiente.

El calor residual de las cocinas eléctricas, excepto las de inducción, también puede se puede aprovechar, por lo que apaga un poco antes el fuego y que se termine de cocinar con él.

El horno es lo que menos hay que usar, así que hazlo sólo cuando sea totalmente necesario. Aquí es importante cocinar varios alimentos a la vez, aprovechar su capacidad al máximo y no precalentar el horno si lo vamos a usar por un tiempo superior a una hora.

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